El discipulado es el proceso de aprender a vivir como Jesús, permanecer en su Palabra y permitir que su carácter sea formado en nosotros. No termina cuando una persona recibe a Cristo; allí comienza un camino de crecimiento, acompañamiento, obediencia y transformación.
¿Qué encontrará aquí?
Etapa 1: Conocer a Cristo
Todo comienza con una relación viva con Jesús. La persona necesita comprender el evangelio, la gracia, el arrepentimiento, la fe y su nueva identidad en Cristo.
Meta: que la persona no solamente conozca información acerca de Jesús, sino que aprenda a confiar en Él y caminar con Él.
Etapa 2: Ser formado por la Palabra
El nuevo creyente necesita desarrollar fundamentos bíblicos, hábitos espirituales y convicciones que puedan sostener su vida cuando lleguen las pruebas.
Meta: formar una fe firme que no dependa únicamente de emociones, experiencias o circunstancias.
Etapa 3: Caminar acompañado
Nadie debería crecer solo. El discípulo necesita personas que escuchen, enseñen, corrijan con gracia, oren y modelen una vida fiel.
Meta: convertir la congregación en una comunidad donde las personas sean conocidas, cuidadas y acompañadas.
Etapa 4: Aprender a servir
Servir es parte del crecimiento, pero no sustituye el discipulado. La persona necesita aprender a servir desde el carácter, la humildad, la responsabilidad y el amor.
Meta: desarrollar servidores saludables, no personas ocupadas que todavía permanecen heridas o inmaduras.
Etapa 5: Formar a otros
Un discípulo maduro no guarda para sí lo que ha recibido. Aprende a acompañar, enseñar y ayudar a otra persona a seguir a Cristo.
Meta: formar discípulos que hagan discípulos y asegurar que la fe pase a la próxima generació
Un discípulo no es solamente alguien que escucha enseñanzas; es alguien que permite que Cristo transforme su manera de pensar, vivir, servir y relacionarse con los demás.